En Navidad y Noche Vieja, los fuegos artificiales y los petardos son una de las mayores diversiones para mucha gente. Pero lo que todavía no se termina de concientizar es que tanto los perros, al igual que los niños pequeños que le tienen terror, y sobretodo los niños con autismo, son los que verdaderamente sufren con la pirotecnia. Por eso charlamos con dos madres de chicos que padecen de autismo, para que a través de sus relatos las autoridades, y sobretodo la comunidad toda, tome conciencia de estos problemas y se baje aún más el número de fuegos artificiales ruidosos en estas fiestas.
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