Ante el aumento en el precio de la harina, la suba se trasladó a las góndolas y los panaderos están muy preocupados por la situación. «Está jodido todo, porque veníamos con una harina a $290, después aumentó a $500, se fue a $600 y hoy la están entregando a $750», manifestó Vanesa, comerciante de la ciudad.